Actividades 2008

Sierra de Cazorla

Puente de las Herrerías - 5 al 8 de diciembre de 2008


Pudimos irnos a disfrutar de un largo fin de semana. Dieciocho afortunados nos dispusimos a saborear de esos lugares maravillosos de la Sierra de Cazorla, en la zona conocida por “El Puente de la Herrería”, donde se encuentra nuestro lugar logístico, concretamente en el complejo turístico La Herrería. No pudo ser en sus cabañas pero sí en el hotel, coqueto y rural y al mismo pie de la Sierra del Pozo, en plena naturaleza viva de la Sierra de Cazorla.

El inicio de nuestra voluntad férrea de comenzar el gozo naturalista estuvo perturbado por las inclemencias del tiempo, y llegar a nuestro destino casi se convierte en una aventura imposible. La lluvia, la nieve y, lo peor, la espesa niebla, consiguieron que cruzáramos el Puerto de las Palomas sin poder disfrutar de sus espléndidas vistas, ni tan siquiera de las luces de las localidades que desde el mismo se pueden divisar, ya que era noche cerrada y de visibilidad no superior a cinco metros por la neblina y en ocasiones la nieve de la cuneta nos indicaba que más allá... no pasar.

Pero llegamos al hotel. Paisaje nocturno idílico, pese a la lluvia. Parte del suelo cubierto de nieve nos hacía olvidar la lluvia. Y el bronco sonido del agua bravía que descendía desde los montes nos desconectaba de la civilización bulliciosa y ruidosa. Era puro placer natural.



El amanecer del nuevo día avivó las esperanzas de poder realizar las actividades que teníamos preparadas.



En este primer día teníamos organizada la visita al nacimiento del Río Guadalquivir, cuyo inicio se encuentra muy próximo de donde pernoctamos. El trayecto es de unos catorce kilómetros, y no habíamos recorrido ni la mitad, cuando empezó a aparecer nieve por la cuneta, que cada vez se hacía más abundante, haciéndonos dudar de seguir el camino, pero que afortunadamente no abandonamos, con lo que, pese a algunas incidencias heladas y cruce de vehículos por donde no había más que un camino y tras dejar nuestros vehiculo aparcados a poco menos de un kilómetro del destino, llegamos al mismísimo nacimiento, con más nieve en nuestras botas que barro y con las retinas brillantes de los esplendidos paisajes que cruzábamos.

  

  


La abundancia de agua era tal que incluso podíamos ver bajar torrenteras enormes desde las montañas.

  


Tras este disfrute, nos fuimos a la Cerrada de Utrero, también muy próximo al hotel y de unos 1.730 metros de longitud. yendo paralelo, y en ocasiones casi por encima, al río Guadalquivir.

  

  


Para el segundo día teníamos preparada la visita al Centro de Visitantes del Río Borosa y hacer la ruta por este río hasta llegar a la central eléctrica, y aunque nos faltó poco para llegar, si pudimos disfrutar de agua en abundancia, de paisajes idílicos y de la observación de alguna cabra montes, siendo la más espectacular la travesía de la Cerrada de Elías.

  

  


Al regreso visitamos el Centro de Visitantes de Torrevinagre y después la localidad de Arroyofrío. La cena la hacíamos en el mismo hotel, después de un rato de charla y una sobremesa de cante con el karaoque, descanso para el día siguiente.
  Al tercer día y con pena profunda iniciamos el regreso a Sevilla, parando en el Puerto de las Palomas y disfrutar de una nubosa, fría y lluviosa vista del valle.

  


Todos los trayectos, que realizamos en nuestros vehículos, estaban colmados de preciosas vistas y paisajes, con la alegría de ver ingentes cantidades de agua corriendo por las laderas de las montañas y por los causes de los ríos.

  

  


Quedamos satisfechos porque pudimos aprovechar el tiempo, que aunque no era el más apropiado para hacer turismo, tampoco nos impidió el desarrollo de nuestras actividades.

GRUPO SENDA