Actividades 2011

Fuente de los Berros

Archidona (Málaga) - 21 de mayo de 2011


Después de Semana Santa y Feria y de la imposibilidad de poder salir debido a la climatología, por fin podemos disfrutar de un campo verde y frondoso, moteado de cientos de florecillas.

Se trata de un sendero catalogado como fácil y de unas tres horas de duración, lo que se corresponde aproximadamente a unos doce kilómetros.

Se inicia en la localidad de Cortegana, concretamente parte de la calle Sevilla, el callejón de Carabaña, nombre del arroyo que nos acompañará casi toda la primera parte del recorrido. El primer tramo hasta llegar a la carretera de Portugal, era una vereda cubierta por follaje y zarzas que debido al poco paso de personas y a las lluvias, casi ocultaban el camino.

Una vez cruzada la carretera, tomamos el camino que parte hacía la izquierda, en principio asfaltado y que nos lleva al refugio de los Molinos, unas casas rurales. El camino es ancho y aunque no divisamos señalización alguna, hasta cruzar el arroyo a unos cuatro kilómetros del inicio, no tiene perdida.

A partir de aquí, y aunque se ve una señal del PR-320, hay que seguir paralelo al arroyo y antes de encontrar el camino cortado, lo cruzamos para seguir por un sendero casi salvaje cubierto de grandes árboles y arbustos y un sin fin de helechos que en ocasiones casi nos cubrían hasta el pecho.

Debido a la falta de señalización no encontramos la Fuente de los Berros y debido a la falta de tiempo regresamos y tomamos un camino que parte a la izquierda después del cruce del arroyo antes mencionado.

Este camino ascendentemente pronunciado no lleva a un cruce donde solo pudimos optar por la ruta de la izquierda, ya que la de la derecha, la correcta, se encontraba cortada por una reja con candado.

El camino que tomamos, en el que encontramos un señal de PR, nos llevó durante al menos dos kilómetros o algo más en un ascenso que en ocasiones resulto bastante penoso, llegando nuevamente a la carretera y a la entrada de la localidad, en el lado opuesto al previsto y desde luego con las piernas resentidas por el esfuerzo. Lo único bueno que recortamos el camino en varios kilómetros.

Decir que el camino es muy bonito y lo disfrutamos, no solo por el tiempo que llevábamos sin salir, sino por la belleza del lugar.



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