Actividades 2012

Río Arillo - Punta del Boquerón

(Cádiz) 17 de marzo de 2012


Amaneció un día nublado pero que despejó a hora temprana. El bus, con veintidós Soci@s y una amiga, nos llevó por la autopista hasta la entrada de Jerez, donde desayunamos.

Llegamos a nuestro destino; Las Salinas de los Tres Amigos en el Río Arillo más tarde de las once de la mañana, por lo que decidimos recortar esta primera ruta y hacer solo el tramo señalado; desde el aparcamiento al final del sendero, aunque se puede continuar hasta el molino marear rodeando el río. Las marismas estaban en bajamar por lo que las aves eran poca y lejanas de los caminos, aun así, pudimos ver flamencos, cigüeñuelas, correlimos, patos y algunas más. De regreso al aparcamiento y después del Angelus, comenzamos, cerca de la una de la tarde el sendero hasta la Punta de Boqueron, que en principio es paralelo a la carretera hasta llegar a la rotonda, y de aquí hay que tomar a la derecha y un par de kilómetros más hasta llegar al inicio del sendero. Se podría hacer por la playa de Camposoto, pero andar por la arena y con el calor que estaba haciendo decidimos que no.


Llegamos al final de la carretera que va paralela a toda la playa de Camposoto y a la derecha comienza un camino de tablas con un cartel anunciando 2’6 km y 45 minutos de tiempo de ida hasta finalizar. Como nos dijeron que por el camino oficial hacía mucho calor, optamos por ir por la playa que aun seguía con la marea baja y a arena estaba lo suficientemente dura para facilitar el caminar. El aire de levante nos refrescaba agradecidamente por nosotros, ya que el sol calentaba y la sombra brillaba por su ausencia.

Llegamos hasta el mirador del Castillo, desde el que se disfrutaba de una vista, algo brumosa, del islote de Santo Petri, donde se veían el castillo y el Tempo de Hércules. Continuamos un poco más hasta la segunda ruina de lo que fueron bunker militares.

Comimos en el mirador al fresco de la brisa que menguaba el calor del sol.

Volvimos por el camino señalizado con bastantes tramos de arena blanda, agradeciendo los tramos duros y el tramo final de tablas.

Toda la zona son marismas destacando la de San Nicolás. Pudimos comprobar algo de abandono y bastante suciedad debida principalmente, a la poca conciencia de los visitantes.

El mar presentaba tramos turquesas y el agua invitaba al baño, aunque lo dejamos para otro día.

En total recorrimos entre las dos rutas y el camino entre ambas unos quince kilómetros.

Después en bus disfrutamos de fotografías y videos de rutas anteriores que María Jesús nos traía preparadas, y llegamos prontito a Sevilla, después de nuestro cafelito pastelero.


VER FOTOS EN PICASA

GRUPO SENDA