Actividades 2013

El Palancar y embalse de Charco Redondo

Parque Natural de Los Alcornocales (Cádiz) - 2 de febrero de 2013


En este día, y aprovechando el buen tiempo, decidimos realizar la ruta aplazada la semana anterior.

Una ruta corta y de dificultad media, a la que acudimos 24 valientes aventureros ávidos de emociones y deseos de disfrutar de una zona famosa por sus bosques únicos en España, el Parque Natural de Los Alcornocales.

En la salida 70 de la Ruta del Toro, salimos para dirigirnos al comienzo de la ruta, unos mil quinientos metros adelante, donde pudimos ver unos bodrios de hierro oxidados que no sabíamos muy bien qué pintaban en esa zona. Cruzamos una reja y a unos cien metros encontramos a la derecha un entarimado que rodea una tumba antropomorfa excavada en la piedra, y debajo de un mirador una fuente y unas cabañas típicas de la zona, muchos años antes.


El camino bien marcado, que no señalizado, ascendente y rodeado de pinos, quejigos y alcornoques, cómodo en su trazado.

Un poco más adelante la reserva del burro andaluz, que a parte de algún corral y un olor característico a acémilas, no había nada más.

Al llegar a un claro, pasado el km 1, divisamos a la derecha el cartel indicativo de las “herrizas”, donde casi intuimos que era el inicio del sendero que nos llevaría a las casas-cuevas y que acertamos, viendo las tres que se encuentra en el final de este sendero descendente y rodeado de pura naturaleza y verdor que brillaba con el sol que nos acompañó todo el día y unas cuantas nubes.

En este lugar practicamos nuestra buena costumbre de “El Angelus” y regresamos por el mismo camino ya que no teníamos claro la vuelta por la otra ruta alternativa.

Sin darnos cuenta, ni del camino ascendente, ni del incomodo aire que nos acompañó todo el tiempo, llegamos a una zona en la que estaban talando árboles y la tierra se encontraba bastante removida, tanto que el inicio de la fuerte bajada estaba claro, no así la continuación del mismo, consiguiendo que descendiéramos campo a través, abriendo camino al andar, despejando las ramas, sorteando piedras y arbustos, que pese a lo complicado del descenso y espesura de los arbustos, disfrutábamos como niños, tanto por encontrarnos en medio de todo lo que buscamos: Naturaleza Pura, como de atravesarla sin temor a que mamá nos riña por ir por ninguna parte.

Y lamentándolo mucho, alguien gritó; “Ahí está el camino, hombres de poco fe”. Y se oyeron frases como “¡Qué guay!”. O sea disfrutamos de lo lindo.

Buscamos un buen sitio a orillas del pantano y tras reponer fuerzas, reanudamos el camino cargados de tagarnina y satisfacción.

Llegamos a la carretera, final de la ruta, temprano y con sabor a poco camino recorrido, lo que hizo que este Gran Grupo prolongara el sentir senderista y renunciando a la comodidad del bus, seguimos caminando.

Un buen día, un día bueno y con la satisfacción de haber disfrutado de una buena ruta, nos fuimos a casa.


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