Actividades 2017

Ruta de los Bandoleros

Ruinas de Acinipo a Setenil de las Bodegas (Málaga) - 11 de marzo de 2017


Por fin llegó el día esperado y pudimos cumplir con nuestro deseo de poder salir a realizar la ruta suspendida en varias ocasiones. Tan deseada que treinta y seis éramos los que nos apuntamos, entre Soci@s y acompañantes, una asistencia ideal.

Aunque ya desde el viaje empezamos disfrutando de las vistas y paisajes de montañas, campos y bosques verdes, las ruinas de Acinipo se nos hizo algo lejanas. Nos sorprendió tanto el lugar como los restos que aún quedan en pie, especialmente su anfiteatro y seguro que nuestras mentes pensaban cómo y cuántas personas tuvieron que trabajar para llevar a cabo tal obra de arquitectura, e igualmente pensamos en lo barata que sería la mano de obra.

Teníamos poco tiempo, era tarde, por lo que no pudimos detenernos mucho tiempo, ni en imaginar las construcciones, ni en observar las impresionantes vistas que se divisan desde esta mesa.

Ya pasada la hora del Ángelus comenzamos la ruta y teniendo en cuenta que se nos podía echar el tiempo encima, decidimos aplazarlo, amén de evitar parar más tiempo y adelantar para protegernos de un sol esperado pero más propio de época estival.

Aunque se dice que el camino está señalizado, solo vimos dos marcas y ciertamente que serían necesarias en varios cruces que pueden dar lugar a confusión.


Solo el calor fue el único inconveniente, ya que el camino, prácticamente descendente, fue cómodo y especialmente apetecible y bonito en el tramo junto al arroyo, que se cruzó valientemente y sin dificultad.

Próximos al Cortijo de Casa Blanca e igualmente al pueblo, llegó la hora de reponer fuerzas. Las tres de la tarde y poco sitio para encontrar el lugar ideal, hasta que un olivar en un lugar alto y tras una respetable subida, fue el sitio elegido. En sus sombras y con una brisa suave que nos refrescó, dimos buena cuenta de nuestras viandas.

Tras ello reanudamos y llegamos al pueblo de Setenil, repleto de visitantes. Hicimos un pequeño recorrido, pero por sus calles más espectaculares la de la Sombra y la del Sol, separadas por el río de la Peña. La primera tiene una roca que cubre la calle de lado a lado, sirviendo de techo a las casas de ambas aceras. La calle del Sol se encuentra repleta de bares y tiendas enclavadas en la roca que le sirve de techo y de pared trasera. Impresiona ver esas moles de roca que parece que cubren las casas, pero que la realidad es que estas han aprovechado su cubierta para cobijarse.

Un día aprovechado y disfrutado.

Regresamos, pero no sin catar el cafelito y los dulces.

Hasta la próxima.

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